El PVC, el primer plástico comercializado de la historia, es un producto quimicamente inerte y completamente inocuo, cuya molecula se compone en un 43% de derivados de combustibles fósiles y un 57% de derivados de la sal común, recurso practicamente inagotable.
Durante su todo su ciclo de vida útil, el PVC ni se oxida ni se corroe. Los sistemas de tuberías de PVC, por ejemplo, ofrecen una garantía de vida útil superior a los 50 años conservando intactas sus propiedades químicas, físicas y mecánicas. Lo que redunda en una reducción considerable del consumo de materias primas, de costes de mantenimiento, de costes de sustitución y, por supuesto, de pérdidas de agua, muchas veces debidas al mal estado de las redes.
Es importante destacar que más del 65% por ciento de las aplicaciones de PVC tienen una vida útil muy larga, pudiendo alcanzar los 100 años.
En su fase de producción, el PVC demanda menos energía que la mayoría de los materiales alternativos. Además, los elementos de la construcción hechos con PVC, en general, son más barato de instalar y generan unos gastos de mantenimiento muy inferiores a los de otros materiales alternativos. Otra de las particularidades más destacables del PVC es su resistencia al fuego. Su composición molecular hace de él un material intrínsicamente ignífugo, resistente a la ignición, no propaga la llama, no gotea, se quema a temperaturas más elevadas que muchos materiales alternativos y, en la mayoría de los casos, dejará de quemarse en cuanto se le retire la fuente de calor. Estas propiedades son especialmente importantes en aplicaciones eléctricas y permiten diseñar edificaciones con mayor seguridad.
El sector de la construcción acapara la mayor parte de la producción mundial de PVC por varias razones. Sin duda, la principal es la enorme variedad de aplicaciones que tiene este material debido a su versatilidad. Desde sus inicios, la versatilidad de este polímero le ha situado como uno de los materiales de referencia en los diferentes sectores de aplicación. Con PVC es posible fabricar productos rígidos o flexibles, transparentes, translúcidos u opacos, ligeros a la vez que resistentes, para un solo uso y para décadas de vida útil.
Ya sea para ventanas, cables, láminas de impermeabilización, recubrimientos de suelos y paredes, cubiertas, etc., la resistencia a la abrasión, su ligereza o la buena resistencia química y mecánica del PVC son algunas de las ventajas técnicas claves para su uso en aplicaciones para la construcción. Tal y como se ha mencionado, el PVC se utiliza en aplicaciones longevas, debido a que su durabilidad está contrastada en multitud de casos. De hecho, las aplicaciones de media o larga duración representan cerca del 85 % de la producción de PVC en el sector de la edificación.
La industria española del PVC, que no es ajena a las preocupaciones por el medio ambiente, ha visto premiados sus esfuerzos en favor del respeto al medio ambiente con la obtención de la certificación ISO 14001 de Gestión Ambiental para todas sus plantas de producción, otorgada por AENOR, así como por el certificado europeo de gestión medioambiental EMAS. Cabe destacar, que en España, el primer producto de calidad certificada fue una tubería de PVC para conducción de agua a presión, en 1971.
En nuestro país, en 2006, el Departamento de Proyectos de Ingeniería de la Universidad Politécnica de Cataluña, a través del Laboratorio de Modelización Ambiental que dirige el catedrático José María Baldasano, presentó las conclusiones de un estudio realizado para determinar el consumo energético y las emisiones de CO2 asociadas a la producción, el uso y la disposición final de productos de la construcción de PVC y de materiales alternativos. El estudio incluyó las siguientes aplicaciones en el ámbito de la edificación: ventanas, tuberías, láminas de impermeabilización y cables de energía (baja tensión). Los resultados obtenidos fueron concluyentes respecto al comportamiento del PVC. Por ejemplo, en el caso de las ventanas, se logran ahorros de hasta el 45% respecto a otros materiales, gracias a sus excelentes propiedades aislantes. Y si nos fijamos en las tuberías de PVC para abastecimiento de agua potable logran un ahorro del consumo energético de hasta un 49%, dependiendo del material alternativo que se considere como referencia, garantizando con ello una menor tasa de emisión de CO2. La totalidad del estudio del profesor Baldasano demuestra que el PVC es un material clave en los proyectos de construcción que se centren en la obtención de los mejores comportamientos energéticos.
Plan de Sostenibilidad de la Industria europea del PVC
En el año 2000 la industria europea integrada del PVC firmó el Compromiso Voluntario llamado “Vinyl 2010”. En este Plan de Sostenibilidad, la industria del PVC se ha marcado unos objetivos precisos de mejora en las diferentes fases del ciclo de vida de los productos de PVC. Es decir, mejorar las fases de producción de la resina utilizando las Mejores Técnicas Disponibles, utilizar los mejores aditivos en la fase de producción de productos e incrementar el volumen de reciclaje de residuos de PVC post-consumo.
“Vinyl 2010” constituye un verdadero programa de mejora medioambiental continuada a lo largo del ciclo de vida del PVC y la parte más importante de los recursos tecnológicos y financieros se destinan a proyectos relacionados con la gestión de los productos al final de su vida útil.
Las actividades llevadas a cabo en el marco de Compromiso Voluntario son publicadas anualmente en un “Informe de Avances”.
Los resultados desprendidos del “Informe de Avances 2009” han confirmado 2008 como un gran año para la industria en términos de reciclaje post-consumo. Los datos demuestran que durante el año pasado se reciclaron 194.950 toneladas de PVC, lo que supone un incremento anual del 30% respecto al año anterior. La industria del PVC está fuertemente comprometida con el desarrollo sostenible, por ello, la meta establecida por la industria hace 10 años marcaba el ambicioso objetivo de 200.000 toneladas de material reciclado para 2010, cantidad que casi se ha alcanzado dos años antes.
En definitiva, la industria del PVC a nivel global trabaja y une esfuerzos para hacer del PVC un material clave en los proyectos que pretendan ser realmente sostenibles. Además, los estudios y auditorias demuestran que se trata de un material con uno de los mejores comportamientos energéticos (menor consumo energía y emisiones de CO2). Por esta razón, el PVC es considerado un material fundamental para el cumplimiento del protocolo de Kyoto y la nueva normativa española.