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Todo lo que supone la subida de precio del CO2 (Parte I)

Durante este año, AleaSoft, empresa española que “ofrece soluciones para realizar previsiones en el sector de la energía” ha realizado un estudio en el que ha valorado el impacto ocasionado por el aumento del precio del CO2 en relación con la industria electrointensiva y los resultados extraídos de las subastas de interrumpibilidad.

La industria electrointensiva es aquella que utiliza procesos de fabricación que consumen enormes cantidades de energía y la interrumpibilidad es la acción que “interrumpe” estos procesos para que otras empresas puedan utilizar esa gran cantidad de electricidad en casos de emergencia.

Según AleaSoft, “este tipo de industria, aunque se empleen medidas de eficiencia energética, el consumo eléctrico forma parte intrínseca del proceso de producción. Por lo general, esta industria está formada por empresas de los sectores de la siderurgia, la metalurgia, la industria química y de gases.

Tal y como explican en el medio digital Energías Renovables, “el precio de los derechos de emisión de CO2 ha experimentado una subida desde unos valores de cinco euros la tonelada (5 €/t) en junio del 2017 hasta los 23.38 €/t al cierre de junio del 2019”. Con lo cual, el precio del CO2 se ha multiplicado por cinco en los últimos dos años y las consecuencias son totalmente desfavorables para la industria electrointensiva y los consumidores.

CO2, ¿culpable del calentamiento global?

El mercado de derechos de emisión de CO2, que defiende la práctica de la interrumpibilidad, fue creado con el objetivo de promover la producción renovable y un consumo mayor de las energías no renovables.

Como ya sabemos, el CO2 es un gas de efecto invernadero y, con lo cual, una pieza desencadenante del cambio climático. Con el mercado de derechos, la emisión durante la producción de cada tonelada queda penalizada. En la Unión Europea se ha adquirido el compromiso de reducir dichas emisiones para 2030, es más, de cara al 2050 se ha llegado a plantear una producción eléctrica libre de CO2. La subida del precio de este gas invernadero es un mecanismo de estimulación y, a su vez, penalización en base a los objetivos anteriormente expuestos.

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